Estudio realizado por la Fundación Alicia

En primer lugar, queremos explicar de una manera breve y comprensible las funciones que tienen las grasas en general en una dieta saludable. A pesar de que puedan tener mala imagen, son imprescindibles para una vida sana:
- Aportan energía.
- Ayudan a transportar y absorber determinadas vitaminas (A, D, E y K).
- Mejoran la textura y el sabor de los alimentos y los hacen más apetecibles.
- Favorecen el funcionamiento a nivel celular.

Entre ellas, el aceite de oliva virgen extra es una de las grasas más recomendables a nivel nutricional. El aceite de oliva posee un elevado contenido de un tipo de grasa saludable, denominada “grasa monoinsaturada”, que ayuda a:
- Reducir el colesterol “malo” o LDL-colesterol en sangre.
- Elevar el nivel de colesterol “bueno” o HDL-colesterol en sangre.
- Mantener un equilibrio saludable entre el colesterol bueno y el malo.

La grasa monoinsaturada y los antioxidantes contenidos en el aceite de oliva ayudan a evitar la obstrucción arterial, reduciendo el riesgo de insuficiencia cardíaca o de segundo ataque cardíaco.

El consumo regular de aceite de oliva virgen extra en crudo también puede proteger frente a algunos tipos de cáncer, gracias a sus altos niveles de antioxidantes.